VUELVE LA NORMALIDAD A MARÍA ZAMBRANO CON EL TREN DIRECTO MALAGA- MADRID: "YA ERA HORA"
MÁLAGA HOY
La vuelta a la vida de María Zambrano implica, también, acabar con la parada de bus temporal que se había instalado en uno de los carriles destinados a los taxis habitualmente. Ya no será necesario el trasbordo hasta Antequera para llegar a Madrid. Tanto el primer tren que ha salido desde Málaga como la primera llegada desde Madrid han sufrido retrasos. Ambos unos 10 minutos de demora respecto a la hora esperada.
En el vestíbulo, también han regresado los abrazos. Tanto los de despedida, con aire ya nostálgico, como los de acogida, cargados de alegría. Un grupo de amigas esperaba a la salida de su tren para celebrar la despedida de soltera de una de ellas. No querían desvelar el destino, sorpresa aún para la prometida, pero sí que añadían cierta ilusión, claro, a que el tren haya llegado a tiempo para su salida. Aunque, claro, la vuelta a la normalidad del tren no eclipsa, para nada, la algarabía para celebrar la unión.
En el otro lado, los primeros viajeros que venían de Madrid, señalaban que el viaje había sido "normal" y no que lo habían notado más lento que de costumbre. El añadido no ha pesado, pese a que las limitaciones de velocidad en Adamuz y en la zona de Álora (donde pueden circular a 160 kilómetros hora como máximo) haya llevado el viaje a las tres horas. "No hemos notado baches ni que haya ido lento", dice José, a su llegada, que sale con prisa camino a un almuerzo de trabajo que tiene en el centro. Coger el avión, dice, le hubiera "trastocado" la jornada laboral.
El subdelegado del Gobierno, Javier Salas, también ha celebrado la vuelta del tren, asegurando que serán "sólo unos minutos más" que antes de los accidentes. También ha agradecido a Adif y sus trabajadores "que han trabajado en tiempo récord", sin olvidar un recado a "otras administraciones" a las que ha pedido "que trabajen tanto para restablecer sus comunicaciones" cortadas por incidencias provocadas por las fuertes lluvias del pasado mes de febrero. La vuelta del tren directo, ha dicho "va a ser muy positiva para el turismo y el comercio".
No ha dado datos, eso sí, para la vuelta de la segunda vía. Ahora mismo sólo se puede circular por una, la más alejada al muro de contención que se ha retirado. El presidente de Adif, el pasado mes de marzo, puso el horizonte en el mes de julio para recuperar esta infrestructura. Esto no tiene que conllevar retrasos, como explicó el mandatario. Desde verano en un entorno cercano se venía circulando en una sola vía, por el cierre de uno de los tubos en el túnel bajo el Valle de Abdalajís –ya reabierto–, sin que esto conllevara demoras. La normalidad total se espera que llegue a finales de año, con la instalación de un aparato necesario para los cambios de vía.
Iryo y Ouigo también recuperan los trenes
Los operadores privados, Iryo y Ouigo, recuperan sus frecuencias, después de meses a cero que llevó a que la compañía italiana incluso tuviera que activar un Erte para cerca de medio centenar de trabajadores de la base de Málaga. El operador francés, por su parte, celebrará con ofertas la vuelta de la línea. Durante tres días, del 5 al 7 de mayo, se podrán adquirir billetes con precios entre 9 y 25 euros para sus trenes del 11 de mayo al 31 de agosto.
Con esto se irá recuperando casi la totalidad de las frecuencias, que en los primeros días se ha reducido hasta un 40% respecto a la que había antes del corte. También vuelven todos los trenes Avant con Andalucía, que estaban suprimidos y el servicio de AVE a Barcelona y, por tanto, a Zaragoza, tanto con parada en Madrid como sin ella.
Cronología de una "obra de bigotes"
La obra para recuperar la línea de alta velocidad de Málaga, a su paso por Álora, ha movido tierra como para llenar 80 piscinas olímpicas o, si se prefiere, lo que serían 28 campos de fútbol. Sin símiles, la cifra llega a los 200.000 metros cúbicos de materiales. "Una obra de bigotes", la bautizó el ministro de Transportes, Óscar Puente. La cronología arrancaría el mismo 4 de febrero, cuando las intensas lluvias de la borrasca Leonardo provocaron la caída del famoso talud, es decir, el colapso de un muro de contención de 300 metros de longitud y 15 metros de altura. Esto llevó a que parte de la montaña cayera sobre las vías, dejando estas completamente cubiertas de toneladas de tierra. Hubo también daños en la catenaria, las vías, el propio muro y una torre de alta tensión, cuya esatbilidad se vio comprometida.
Hasta pasados 15 o 20 días, según explicó el presidente de Adif, no se pudo empezar a actuar sobre el terreno, porque la zona era inestable y estaba cubierta de lodo. Ese tiempo fue aprovechado para planificar la obra. Así, la maquinaria entró a finales de febrero, con el suelo ya más seco, para empezar a retirar la tierra caída sobre las vías, un proceso lento, tanto que el 27 de febrero el talud aún cubría por completo los raíles.
Ese día, Adif redobló los esfuerzos para tratar de acelerar los trabajos, e implementó turnos de 24 horas con 75 trabajadores rotando. Metió en el terreno hasta 28 máquinas de diverso tipo, como retroexcavadoras, camiones extraviales, palas cargadoras, grúas, una motoniveladora o un bulldozer, entre otros.
El 11 de marzo, más de un mes después de la caída del talud, las vías quedaron al descubierto. Faltaban doce días para que expirase el plazo del 23 de abril, al que según el presidente de Adif se habría llegado de no ser porque entonces, en una nueva inspección, se descubrió que el muro que quedaba en pie no era seguro. Tocaba echarlo abajo casi por completo y la reapertura se aplazaba a finales de abril, más allá de la Semana Santa. El nuevo retraso, que cayó como un jarro de agua fría en la provincia, se hizo el 16 de marzo. Dos días después, los operarios empezaban a desmontar el muro, cortando y sacando los inmensos bloques de hormigón uno a uno, con una grúa de gran tonelaje.
A finales de la semana pasada, ya se apreciaban los avances en el muro y las máquinas colocaban el balasto que va bajo las vías,que se tuvo que retirar. La semana pasada, en una nueva visita al lugar, ya se podía ver cómo colocaban las vías y las traviesas. Eran los últimos retoques de una obra que se ha prolongado durante 86 días, casi tres meses.



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