EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA NO SOLO ES BUENO PARA LOS MUSCULOS: "AUMENTA LA DENSIDAD DE LA PIEL. LA VOZ DE LA SALUD.
La doctora Almudena Nuño, dermatóloga de Gedet, explica por qué también repercute en un cutis más joven
En el estudio se compararon los efectos del entrenamiento aeróbico y el de resistencia o fuerza en una cohorte de 61 mujeres japonesas sanas, sedentarias y de mediana edad, durante 16 semanas. Ambas intervenciones de ejercicio físico mejoraron significativamente la elasticidad de la piel y la estructura de la dermis superior, pero además, el entrenamiento de fuerza también mejoró el grosor de la dermis.
Además de la estimulación de la liberación de mioquinas, el ejercicio de resistencia «puede aumentar la síntesis de colágeno y componentes de la matriz extracelular en la dermis», amplía Nuño. «También reduce la inflamación sistémica de bajo grado y el estrés oxidativo, dos procesos muy implicados en el envejecimiento cutáneo». Y por si esto fuese poco, este tipo de entrenamiento podría favorecer una mejor organización de la dermis y disminuir ciertos factores asociados al adelgazamiento cutáneo relacionado con la edad: «Algunos trabajos han observado un aumento del grosor dérmico tras aplicar programas de ejercicio de fuerza, algo especialmente interesante porque con el envejecimiento la dermis tiende a adelgazarse», aclara la dermatóloga.
El entrenamiento de fuerza también mejora la flacidez
A su vez, el entrenamiento de fuerza mejora la flacidez facial de manera indirecta. «Esta depende de muchos factores: pérdida de colágeno, elastina, grasa facial, soporte muscular, remodelado óseo y gravedad. El ejercicio de fuerza no es que tense la piel de la cara de forma mágica, pero puede contribuir por varias vías: mejorando la calidad dérmica con más colágeno y mejor matriz extracelular; manteniendo la masa muscular corporal, algo relacionado con un envejecimiento más saludable a nivel global; así como mejorando hormonas, metabolismo, inflamación y estrés oxidativo, que influyen en el envejecimiento de la piel», explica Nuño.
Asimismo, al mejorar la composición corporal, puede favorecer un aspecto más firme y saludable. «Ahora bien, es importante matizar que no sustituye a tratamientos estéticos dirigidos a la flacidez facial», matiza la dermatóloga.
¿Cómo actúa el ejercicio aeróbico en la piel?
El ejercicio aeróbico también tiene efectos muy relevantes para la piel. «Mejora la circulación sanguínea cutánea, aumentando el aporte de oxígeno y nutrientes; disminuye el estrés oxidativo y favorece sistemas antioxidantes propios del organismo; ayuda a regular la inflamación sistémica; puede mejorar la función barrera y favorecer una piel con mejor aspecto y recuperación», expone Nuño. Además, influye sobre factores clave para la piel como el sueño, el estrés, la sensibilidad a la insulina y la salud cardiovascular. «Algo a remarcar es que en varias enfermedades inflamatorias cutáneas como psoriasis, acné, dermatitis atópica o rosácea, el ejercicio aeróbico bien pautado puede ser un aliado», comenta la doctora.
¿Contribuye a disminuir la flacidez del rostro? «Probablemente también, aunque quizá de forma distinta al entrenamiento de fuerza. El ejercicio aeróbico parece asociarse más a mejoras en vascularización, metabolismo celular, inflamación y calidad global del tejido, mientras que el entrenamiento de fuerza podría tener un impacto más marcado sobre parámetros estructurales, como el grosor dérmico observado en algunos estudios», responde Nuño. Por lo tanto, no es una competición entre ambos, sino que actúan mediante mecanismos complementarios.
¿Existe un ejercicio ideal para una piel joven?
La respuesta corta, según Nuño, sería la combinación de entrenamiento de fuerza y aeróbico, porque cada uno aporta beneficios distintos. «A nivel práctico, las recomendaciones generales de salud encajan bastante bien también pensando en la piel», añade. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda de 150 a 300 minutos semanales de ejercicio moderado, ya sea caminar rápido, correr suave, bici o nadar; junto con dos o tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza.
«Más que pensar en un porcentaje exacto, yo hablaría de una combinación equilibrada. Si hubiera que simplificar: una base aeróbica regular e incorporar fuerza varias veces por semana probablemente sea la estrategia más razonable para una piel sana y para un envejecimiento cutáneo saludable», sostiene la dermatóloga.
Si bien, hace una última puntualización dermatológica: «El “mejor ejercicio para la piel” también depende de la patología. Por ejemplo, en rosácea probablemente habrá que cuidar el sobrecalentamiento; en dermatitis atópica, el sudor y el roce; y en deporte al aire libre, la fotoprotección es clave», concluye.
No hay comentarios:
Publicar un comentario